Las empresas de TI noruegas celebran los aumentos de productividad derivados de las herramientas de código con IA. Pero tras las cifras crece una preocupación que hasta ahora recibe poca atención: ¿quién ocupará los puestos senior en cinco o diez años, si ya estamos dejando de contratar —y, por tanto, de formar— a los juniors?

Este es el núcleo del debate que plantea Digi.no, y con el que cada vez más personas del sector se sienten identificadas.

Las tareas junior desaparecen, pero no la necesidad de ellas

Durante muchas décadas, el rol de junior ha funcionado como un programa de aprendizaje institucionalizado. El desarrollador recién graduado recibía correcciones de errores sencillos, código CRUD rutinario y revisiones de código de apoyo. No era glamuroso, pero era donde se construían los cimientos.

Ahora, los asistentes de IA como GitHub Copilot, Cursor y herramientas similares están asumiendo partes cada vez mayores de precisamente estas tareas. El resultado es que el umbral de lo que un nuevo empleado debe saber desde el primer día está aumentando drásticamente.

Cuando la IA hace el trabajo que formó a toda una generación de desarrolladores, ¿quién formará a la siguiente?

Los datos internacionales respaldan esta inquietud. Según los datos de investigación obtenidos para este artículo, el número de ofertas de empleo dirigidas a desarrolladores junior ha caído un 34 por ciento desde su nivel máximo. Al mismo tiempo, los requisitos de experiencia aumentan: donde antes se exigían dos años de experiencia, muchas empresas piden ahora de tres a cinco años.

La codificación con IA amenaza la contratación de la próxima generación de desarrolladores

La IA hace a los juniors más rápidos, pero no necesariamente más hábiles

Es tentador interpretar las ganancias de productividad como un beneficio absoluto. Los juniors que utilizan herramientas de IA resuelven tareas hasta un 55 por ciento más rápido, según las investigaciones disponibles. Pero la velocidad no es lo mismo que la comprensión.

El núcleo del peligro es que el código generado por IA rara vez falla de la manera que obliga a un desarrollador a profundizar. Los errores clásicos —errores de puntero, fugas de memoria, condiciones de carrera sutiles— son precisamente donde se construye la intuición que distingue a un buen desarrollador senior de uno mediocre.

La mentoría y la exposición progresiva a problemas reales es lo que construye la competencia a lo largo del tiempo. Cuando las empresas dejan de contratar juniors porque la IA se encarga de "las cosas sencillas", están cortando al mismo tiempo la escalera pedagógica.

La codificación con IA amenaza la contratación de la próxima generación de desarrolladores

El panorama general: Crecimiento y riesgo al mismo tiempo

La situación es paradójica. A nivel mundial, la demanda de programadores crece con fuerza. La Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU. estima que habrá cerca de 328.000 nuevos puestos para desarrolladores de software solo en los EE. UU. hasta 2033, un crecimiento del 17 por ciento. Y el optimismo de los reclutadores respecto a la IA subió del 43 por ciento en 2025 al 55 por ciento en 2026, según los datos disponibles del sector.

El sector crece, pero el crecimiento sirve de poco si el flujo de competencia se seca

Para las empresas de TI noruegas, esto es especialmente relevante. Noruega ya tiene un mercado laboral tenso para los desarrolladores experimentados. Si hoy se reduce la entrada de juniors porque la IA realiza las tareas más sencillas, se colocarán en una situación difícil en unos años, justo cuando la necesidad de competencia senior sea mayor.

¿Qué deberían hacer las empresas de TI?

No existe una respuesta única, pero la discusión que plantea Digi.no apunta hacia algunas alternativas de acción claras para el sector:

Mantener conscientemente los puestos junior, incluso cuando la IA haga tentador eliminarlos por eficiencia. Estos puestos son una inversión en la futura competencia senior, no solo mano de obra barata.

Reestructurar los planes de formación para que los juniors se expongan a la complejidad de forma temprana, no para protegerlos de ella. Las herramientas de IA deben introducirse como un complemento a la comprensión, no como un sustituto de la misma.

Exigir comprensión del sistema ya en el proceso de contratación. Los candidatos que solo pueden usar la IA para producir código, pero no pueden explicar qué hace, son un riesgo, no un activo.

La pregunta es si la industria tecnológica noruega está dispuesta a pensar a cinco años vista, en un sector donde los resultados trimestrales siempre compiten con la construcción de competencias a largo plazo.